Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), sorprendiendo a su equipo y al mundo económico. En un mensaje interno, destacó: “Fueron seis años de mucho trabajo y de enormes desafíos, en los que logramos avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y del sistema estadístico nacional”.
El exdirector aseguró que su decisión “no es nueva, pero la tomo con la tranquilidad de haber compartido con ustedes una etapa intensa y valiosa” y agradeció “el trabajo diario, el compromiso y la vocación con la que sostienen al Indec todos los días”. Añadió que, aunque algunos proyectos aún están en proceso, confía en que “podrán completarse y ser implementados próximamente”.
Sin embargo, fuentes cercanas indicaron que la renuncia se produjo por desacuerdos internos sobre la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Lavagna defendía que la medición fuera “precisa y transparente”, mientras que sectores del Gobierno buscaban postergar la actualización.
El IPC de enero, con la nueva metodología, superaría el 3 por ciento, impulsado por la quita de subsidios y los aumentos de tarifas, un dato que terminó siendo la chispa final de su decisión.
Qué sigue en el Indec
Mientras se define quién ocupará formalmente la dirección, Pedro Lines, actual director técnico del organismo, asumirá de manera provisoria.
La renuncia de Lavagna vuelve a poner al Indec en el centro de la escena pública, con un dato de inflación “dudoso” y un debate interno que evidencia la tensión entre criterios técnicos y presiones políticas.

