Milei reconoció que la apertura económica traerá pérdida de empleos

El Presidente Javier Milei volvió a ratificar su visión de apertura irrestricta de la economía argentina durante su paso por Suiza, donde participó del Foro Económico Mundial de Davos. En una entrevista con Bloomberg, el mandatario reconoció que el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea implicará una pérdida de empleos en la industria nacional, aunque intentó minimizar ese impacto al presentarlo como un costo inevitable del rumbo elegido.

Milei sostuvo que la llegada de productos más baratos provocará la pérdida de puestos de trabajo en sectores locales, pero aseguró que esa dinámica liberará ingresos para los consumidores. Según su explicación, el ahorro generado se redirigirá hacia otros rubros y permitirá la creación de nuevas actividades consideradas más eficientes, una visión que vuelve a apoyarse en la lógica de mercado aun frente a los efectos sociales adversos.

Como ejemplo, el Presidente comparó el precio de una prenda que en Argentina costaba cuarenta dólares y que, con la apertura, podría adquirirse por cinco. Esa diferencia, afirmó, se transformaría en mayor capacidad de consumo. Sin embargo, el planteo omite el impacto inmediato sobre la industria nacional y el empleo, así como el tiempo que demanda una su­puesta reconversión productiva.

La apuesta presidencial

Durante su diálogo con Bloomberg, el mandatario volvió a apelar a argumentos de carácter moral para respaldar su programa económico. Sostuvo que no es aceptable que los argentinos paguen precios elevados por bienes que podrían ser más baratos en un mercado abierto, aun cuando esa reducción implique el deterioro de sectores productivos locales.

Milei reiteró que el ahorro derivado de la apertura funcionará como motor de nuevas actividades económicas. Sin embargo, la experiencia histórica y las advertencias de distintos actores industriales, ponen en duda que ese proceso se traduzca automáticamente en empleo de calidad.

Así, el debate por el acuerdo Mercosur-UE se instala en el centro de la agenda económica, mientras el Gobierno apuesta a sostener su narrativa de eficiencia frente a costos sociales que ya comienzan a hacerse visibles.

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